lunes, 18 de abril de 2016

EL AGUA





EL AGUA


La vida en la Tierra se suele describir como un fenómeno basado en el carbono, pero  sería  igualmente  correcto  llamarlo  un  fenómeno  basado  en  el  agua.  Es probable que la vida se haya originado en el agua, hace más de tres mil millones de  años,  y  que  todas  las  células  vivientes  sigan  dependiendo  del  agua  para existir. En la mayor parte de las células el agua es la molécula más importante y forma  de  60  a  90%  de  su  masa,  aunque  hay  pocas  excepciones,  como  las semillas  y  las  esporas,  de  las  cuales  se  expulsa  el  agua.  Las  semillas  y  las esporas pueden permanecer latentes por largos periodos hasta “revivir” por la reintroducción   de   agua.   En   el   estudio   de   la   bioquímica   es   importante comprender  al  agua  y  sus  propiedades.  Los  componentes  macromoleculares  de las  células  proteínas,  polisacáridos,  ácidos  nucleicos  y  membranas  asumen  sus formas características como respuesta al agua.


Gran  parte  de  la  maquinaria  metabólica  de  las  células  debe  operar  en  un ambiente acuoso porque el agua es un  solvente esencial y también un sustrato de  numerosas  reacciones  celulares.  Es  importante  la  polaridad de  la  molécula de agua ya que dichas moléculas se atraen entre sí. La atracción entre uno de los  átomos  de  hidrógeno,  ligeramente  positivo,  de  una  molécula  de  agua  y  los pares  de  electrones  parcialmente  negativos  en  uno  de  los  orbitales  híbridos sp3,  produce  un “puente  de  hidrógeno”.  En  un  puente  de  hidrógeno  entre  dos moléculas de agua, el átomo de hidrógeno permanece enlazado covalentemente a su átomo de  oxígeno que es el donador  de hidrógeno. Al mismo tiempo, está unido  a  otro  átomo  de  oxígeno,  llamado  aceptor  de  hidrógeno. De  hecho,  el  átomo  de  hidrógeno  está  compartido  (en  forma  desigual)  entre los  dos  átomos de  oxígeno.  La  distancia  del  átomo  de  hidrógeno  al  átomo  de  oxígeno  aceptor tiene más o menos una longitud del doble que la del enlace covalente. También la abundancia de agua en las células y tejidos de todos los grandes organismos multicelulares evidencia que las fluctuaciones de temperatura dentro de las células se minimizan. Esta propiedad tiene importancia biológica crítica ya que las velocidades  de la mayor parte de las reacciones bioquímicas son sensibles a la temperatura.  El  calor  de  evaporación,  o  de  vaporización,  del  agua  también  es bastante mayor que el de varios otros líquidos.

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